Nueva York — En medio de los retos que enfrentan miles de inmigrantes en Estados Unidos, la historia de la dominicana Mayra Alcántara se posiciona como un ejemplo de superación, visión y compromiso con su comunidad. Su trayectoria refleja cómo la determinación y el propósito pueden abrir caminos incluso en escenarios complejos.
Ingeniera en sistemas de formación, inició su carrera profesional en la República Dominicana, donde además de impartir clases de informática, participó en el desarrollo de un software médico en la ciudad de Santiago, experiencia que fortaleció su enfoque en la creación de soluciones tecnológicas eficientes.



Tras emigrar a los Estados Unidos, continuó vinculada al área educativa como asistente de maestra en el sistema público de Passaic, New Jersey, mientras avanzaba en la validación de su título y obtenía su licencia como maestra sustituta. Con el paso del tiempo, y enfrentando desafíos económicos, decidió reinventarse y emprender, dando origen a Immitax Services.
A través de su empresa, ha desarrollado un método de trabajo estructurado, ágil y con menor margen de error en los procesos migratorios. Su enfoque, basado en herramientas digitales e inteligencia artificial, le ha permitido ofrecer un servicio más eficiente y organizado, diferenciándose de modelos tradicionales. Incluso antes de que las autoridades migratorias exigieran procesos más completos, ya implementaba una metodología integral que reducía errores y evitaba retrasos innecesarios.
Hoy, como fundadora de Immitax Services, ha impactado a familias en estados como New Jersey, Georgia, Texas, Florida y Hawái, demostrando que la asistencia virtual puede ser cercana, confiable y efectiva cuando se trabaja con compromiso.
Su labor se distingue por el acompañamiento constante a cada cliente, brindando seguimiento personalizado hasta lograr resultados, lo que ha fortalecido la confianza y fidelidad de quienes acuden a sus servicios.
Durante la pandemia, también se destacó por su compromiso social, colaborando semanalmente en la distribución de alimentos a familias necesitadas a través de una iglesia, apoyando de manera directa a la comunidad hispana en uno de los momentos más difíciles.
“Mi negocio crece por integridad, no por competencia. Mi enfoque siempre ha sido hacer las cosas bien, y eso es lo que me ha abierto las puertas”, afirma Alcántara.
Más allá de su crecimiento profesional, su misión es clara: empoderar a la comunidad hispana, especialmente a los dominicanos en la diáspora, para que puedan tomar decisiones informadas, mantenerse en cumplimiento y avanzar con seguridad en sus procesos.
La historia de Mayra Alcántara no solo refleja éxito, sino también una invitación a creer que es posible comenzar desde cero, reconstruirse y generar impacto real en la vida de otros.



